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jueves, 22 de septiembre de 2011

Pocho tiene a Chito quien le seca sus lágrimas de cocodrilo


Unos salen a pasear con su perro, otros adoran a los gatos, unos cuantos tienen gallinas y pollitos de compañía, hasta ratones, pero Gilberto Shedden, mas conocido como Chito, prefiere lanzarse al agua y jugar con su querido Pocho, nada menos que un cocodrilo de casi cinco metros de largo, mas de 70 dientes y 445 kilos de peso, lo que se llama una mascota única, sin lugar a dudas.

 Chito, pescador costarricense de la localidad de Siquirres, se ha dado a conocer como la única persona en el mundo que ha logrado "domesticar" a un cocodrilo.
Además de divertirse nadando con el,  le ha enseñado a hacer diversos trucos como rodar sobre su cuerpo, darle la pata, sostener la cola y la cabeza en alto y hasta cerrar un ojo. Esta relación entre  Chito y su cocodrilo Pocho es única en el mundo y es la razón por la cual decenas de científicos, expertos en comportamiento animal y periodistas visitan su hogar.
¿Cómo nació esta noble y poderosa amistad?
Hace 20 años encontró al cocodrilo moribundo en el río Parismina, en la zona del Caribe, pues un ganadero le había disparado por comerse a sus terneros en la orilla.
Chito, que entonces tenía 34 años, lo subió a su lancha y lo llevó a su casa para aprovechar su cuero, pero al pasar los días sin que el animal muriera decidió curarlo y alimentarlo.
Su esposa, Olga Valle, cuenta entre risas que la llegada de Pocho fue un secreto que Chito guardó durante meses y que era un misterio adónde iba por las noches. Y aunque ella siente mucho respeto por el cocodrilo pues "siempre será un animal silvestre", Pocho es sin duda parte de su familia.
 Chito cuenta, "Yo le daba de comer pollos. Al principio estaba todo feo, flaco y desnutrido y después ya se puso gordito. Lo iba a ver todas las noches, y una vez se me quedó viendo como invitándome a entrar al agua con él, entonces me metí a nadar", con la misma emoción con la que se refiere a su hija de 10 años, quien también ansía entrar a la laguna con su padre pero aun no se lo permiten.
De hecho, Chito es la única persona que nada con Pocho. Todos los domingos por la tarde hacen un espectáculo para turistas y personas incrédulas, que llegan desde todo Costa Rica para comprobar si la destreza de este "Tarzán Tico" (nombre artístico de Chito) es real o un truco.
Asegura que Pocho le está agradecido por salvarle la vida y no duda al afirmar que este enorme cocodrilo es su mejor amigo, y que entre ambos existe un lazo que nadie más puede comprender.
 Pocho se come entre seis y ocho pollos, más algunos pescados, unas tres veces por semana. Tiene unos 50 años de edad y podría vivir unos 30 más. En 20 años de vida "en familia", el pescador nunca ha sido herido por el cocodrilo, que no tiene la misma actitud amistosa con el resto de personas.
Cada 1 de enero Chito realiza un truco único: mete su mano y su cabeza en la enorme boca de Pocho.

Y con una enorme sonrisa aclara: "Lo hago porque es el primer día del año y sé que él no me va a comer ese día”.

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